¿Cómo convertirla de niña buena a una fiera insaciable?

Mauricio Garcés decía “¿Que eres una muchacha decente? No te preocupes. Yo ese defecto te lo corrijo rápidamente”. Y en la vida real debería ser así. Pero no te equivoques, no se trata de convencer a tu chica de que trabaje en un teibol, no, se trata de que deje la decencia a un lado cuando esté contigo en la cama, que te falte al respeto.

¿Cómo hacerlo? Te preguntarás con tu cara de intriga, ¿cómo? Si siempre has fallado, si cada vez que quieres que se aloque te sale con un “¿quién te crees que soy?” Pues no te preocupes, hoy te lo vamos a decir como uno de nuestros regalos navideños.

Primero que nada, no se trata de que ella haga algo que no quiere, no se trata de rogarle un poco de sexo, de eso no se trata. Ella tiene que estar convencida de que eso que tú quieres lo quiere ella también. Para ello tienes que darle confianza. No insistas cuando ella te dice que no, no seas brusco, no trates de manosearla cuando estés borracho. Tienes que ser sutil, delicado, elegante. Que ella diga “me encanta porque me da confianza, no es de esos que solo quieren estar encima de mí”.

Otra cosa muy importante es que seas paciente. ¿Acaso ves a un león correr como loco por su presa? No, ellos pueden pasar días sin acercarse, van dando pequeños pasos. En este caso tendrás que ir calentándola poco a poco, bésala delicadamente, acaríciala como si fuera terciopelo, háblale al oído, recuerda que ellas son auditivas, dile cosas que la hagan sentir una joya. Aguanta compadre, al final saldrás ganando.

En este momento del ataque, cuando apenas comienza abrirse mándale el mensaje directo pero con sutileza, escríbele diciendo “no sé cómo me resisto a besarte apasionadamente mientras rezas en la iglesia”. Sí señores, ese doble mensaje es poderoso, las lleva a pensarse pecadoras, las hace soñarse como unas vampirezas que despiertan en nosotros nuestros instintos más básicos, y eso es lo que buscamos.

Es momento de subir el tono, dile que si alguna vez ha visto películas eróticas, si responde que no, pregúntale si no le han dado ganas de verlas. Pregúntale por sus fantasías, cuéntales las tuyas y las que aún no realizas. Seguro ella sentirá deseos de ayudarte a realizarlas.

Llévala poco a poco a un estado mental donde solo piense en estar contigo, al confiar en ti, al sentirse a gusto y al comenzar a abrirse estará dispuesta y deseosa de explorar su sexualidad hasta más allá de sus límites. Y entonces, solo entonces dejará de ser esa niña buena para convertirse en la fiera sexual que mereces.

 

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