Fan afgano de Messi es amenazado por jugar futbol

El padre del niño relató cómo tuvieron que salir de Afganistán por las cartas que recibían del Talibán

La familia del niño afgano que recibió varias camisetas firmadas por Lionel Messi se vio obligada a dejar Afganistán debido a constantes amenazas telefónicas y una carta del Talibán , indicó el padre del pequeño de cinco años.

Ahora se han instalado en Quetta, Pakistán, y esperan tener una vida mejor allí, explicó Mohammad Arif Ahmadi, cuyo hijo acaparó titulares en todo el mundo por una foto en la que aparecía con una camiseta improvisada de la selección argentina con el número ’10’ de Messi en la espalda.

“La vida se convirtió en una miseria para nosotros”, comentó Ahmadi el martes, en declaraciones por teléfono a Associated Press desde Quetta.

Ahmadi indicó que al principio no sabía quién estaba detrás de las llamadas telefónicas, y que pensó que se trataba de pandillas criminales que querían extorsionarlos al creer que la familia se había enriquecido por la repentina fama del niño.

Sin embargo, dijo que se dio cuenta que era el Talibán cuando recibió una llamada de un taxista que le dijo que le traía una carta.

“Era una carta del Talibán”, señaló Ahmadi.

El Talibán no ha comentado públicamente sobre el niño de cinco años, y su vocero no estuvo disponible de inmediato para comentar.

La familia viajó primero a la capital paquistaní, Islamabad, pero no pudieron quedarse mucho tiempo por el alto coste de la vida allí. Después se trasladaron a Quetta.

“En la carta, el Talibán cuestionaba por qué mi hijo no estaba aprendiendo el Corán en una escuela musulmana, y por qué en cambio le estaba permitiendo y exhortándolo a jugar futbol”, agregó.

Cuando las llamadas empeoraron, la familia decidió irse.

“Vendí todas mis pertenencias y saqué a mi familia de Afganistán para salvar la vida de mi hijo, junto con las vidas del resto de la familia”, dijo el padre.

Durante su mandato de cinco años (1996-2001) en Afganistán, el Talibán prohibió algunos deportes, aunque no el futbol masculino, al considerarlos “antimusulmanes”. Además, convirtió el principal estadio de Kabul en un centro de ejecuciones.

Tras la caída del Talibán, los deportes volvieron a florecer en Afganistán.

La Federación Afgana de Futbol había prometido este año organizar un encuentro entre Messi, embajador de buena voluntad de UNICEF, y Murtaza. Circularon noticias sobre que el astro argentino del Barcelona viajaría a Afganistán para visitar al pequeño, o que se haría algún otro arreglo como enviar al niño a España, donde juega Messi, o quizá un encuentro en un tercer país. Pero ninguna de las opciones tuvo éxito, dijo Ahmadi.

“Aun así, Murtaza confía en que algún día pueda conocer a su héroe, Messi”, añadió.

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