Dolores igual o más fuertes que una patada allá abajo

Seguramente más de una vez te paso que en un partido de “fucho” con tus cuates te toco ser de los valientes que se ponía de barrera, y cuando veías que el balón iba hacia ti, lo primero que te protegías eran “los bajos” pensando que si tocaban sentirías el peor dolor del mundo.

Si bien, el dolor que se siente es muy intenso, existen muchas otras zonas de tu cuerpo donde el más ligero de los impactos puede disparar el más infernal de los dolores.

  1. las puntas de los dedos.

La parte externa de los dedos de la mano son más sensibles al dolor que cualquier parte del cuerpo. Esa es la razón por la que heridas como los cortes producidos por un papel pueden hacernos ver las estrellas.  Los dedos están recorridos por innumerables terminaciones nerviosas que mandan la señal del dolor directamente a tu cabeza. Y a mayor cantidad de nervioso, mayor dolor.  

  1. La espinilla.

La tibia apenas está cubierta por grasa o músculo. Eso significa que no hay relleno sobre el hueso para protegerlo ante un golpe. Incluso el más mínimo impacto, como con el borde de tu cama, puede hacer que te dobles de dolor y dejarte fuera de combate.

  1. La planta del pie.

Ir caminando en la playa y pisar una piedrita definitivamente te hará soltar un grito que sacará la pequeña y llorona niñita que todos llevamos dentro. La razón de este dolor está en la sensibilidad que se tiene en esta zona, ya que en comparación con el talón, la planta del pie no tiene una piel más gruesa ni resistente.

  1. La parte delante y trasera de la rodilla.

Al igual que la tibia, la parte delantera de la rodilla no cuenta con demasiado músculo o grasa. Además, la capa superior del hueso de la rótula de la rodilla, está cargada de terminaciones nerviosas sensoriales. Digamos que estas partes están desprotegidas y  el resultado de un golpe aquí es esa sensación tan rara, como una especie de latigazo eléctrico.

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