5 cosas que ameritan un chanclazo de tu jefa

Como hijo siempre sabes el cuidado que debes de tener con las cosas que hacer porque si no puedes despertar el demonio de tu madre, pero hay veces que simplemente es imposible no hacerlo.

Y si te pones a pensar un poco, puedes recordar esos gritos y alguno que otro chanclazo cuando hiciste o dejaste de hacer una de estas cosas que odia tu jefa.

Escuchar música del Diablo a máximo volumen

Sí, aunque muchas veces no te lo dijo, ella odiaba esa “música para locos” que no dejabas de escuchar todo el día a todo lo que daba. A fuerza se aprendió los nombres de bandas como Metallica, Guns N’ Roses o Nirvana. Y cuando ya no podía más tocaba tu puerta como judicial para decirte “ya bájale a tu escándalo”.

Tener tu cuarto hecho un chiquero

No hay nada peor para una mamá que el tiradero, el desorden. Y tú eras experto en hacer de tu cuarto un campo de guerra. Obviamente muchas veces amenazó con tirar todas tus porquerías si no recogías ese desmadre. No aguantan nada.

Vestirte como “sin hogar”

¿No se acuerdan de esos gritos de las jefas cuando te veían con el mismo pantalón por varios días? “Ya báñate mugroso”, “No es posible que salgas con esa cabezota a la calle”, “Así ninguna muchacha te va a hacer caso”. Y de esas frases podemos enumerar muchas. Al final así nos querían.

Ser borracho

Nada podía enojar más a una jefa que el que llegaras un poco borrachito, alegre, incróspido. Si llegaba a cacharte que te habías echado tus tragos el regaño era inminente y feroz. Primero te echaba un discurso de lo malo que es el alcohol, te enseñaba lo dañado que había quedado tu padre y tíos y primos y vecinos, etcétera. Después, quizás si se compadecía y te hacía unos chilaquiles.

Tu novia sangrona

Aunque se aguantaba, siempre estaba a dos de mandar al carajo a tu noviecita payasa que no quería comer nada, que te traía como idiota y te hacía llorar cada que podía. Y aunque a veces sutil, algunas otras si te dijo que no le gustaba esa niña, que te merecías algo mejor, que eras buen muchacho y que seguro podrías tener a alguien mejor a tu lado. Y nomás había que ver los ojos de la jefa cuando la niñita te gritaba en público, miedo.

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