¿La cuarentena te volvió adicto al n0p0r? Piénsalo

Estas son algunas señales que indican que, de acuerdo a tu nivel de consumo de [email protected]ía en internet, te has vuelto un adicto o no, a la escenas de pasión de la industria.

Lo sé. Tu primer encuentro con el porno fue, seguramente, corrompido o no por tus cuates, en la lejana secundaria, cuando tu mente y tu cuerpo se encontraban tomados por las hormonas.

Vaya fase de precocidad, y cómo no recordarla. Probablemente todo se desató aquél día que te quedaste viendo la tele hasta tarde, y “accidentalmente” te encontraste con los clásicos nocturnos de Golden, o con algún otro programa para adultos.

Desde entonces, y como si se tratara de cualquier otro hobbie, te echas tus rocíos semanales, o inclusive diarios, de pura adrenalina pornográfica.

Fragmento tomado de la película “Don Jon”

Saltas como rana entre categorías: de las milfs a los threesoms, de ahí a los interraciales, y de regreso, para cerrar la noche con broche de oro, a echarle un vistazo a las orgías, mejor conocidas patrióticamente como horchatas.

Ahora, y desde entonces, estás programado para repetir la dosis, como si del cafecito mañanero se tratara; una verdadera necesidad. Eres insaciable y, muy probablemente, un adicto.

Adicto porque…

No eres capaz de tener una fantasía sexual sin un video porno de por medio.

Inclusive, cuando estás teniendo sexo con una chica, te es difícil concentrarte en el momento; para terminar, necesitas pensar en otras escenas en tu cabeza, las pornográficas, por supuesto.

Ya no te excitas tan fácilmente. Cientos de horas frente a tu pantalla consumidas por el coito mecanizado e ininterrumpido te han volado la imaginación como dinamita.

Escalas a niveles insospechados y cercanos a la perversión. Si antes era suficiente el sexo convencional para entretenerte, ahora, empiezas a adentrarte en nuevas categorías, algunas que rayan en la perversión.

Fragmento tomado de la serie South Park

Confundes la realidad con la fantasía. Crees que el sexo en la vida real es como en los videos de la industria porno, donde todo sale perfecto: personajes bien dotados que tienen horas de placer y orgasmos ininterrumpidos, sin ningún riesgo de por medio.

Ahora te excitas constantemente y en cualquier momento de manera “artificial” (aunque solo se trate de la inercia de la adicción), y no cuando tu cuerpo lo disponga de manera natural.

¿Y tú, te consideras un adicto?

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