Mucho Barcelona para un Liverpool irreconocible

Jurgen Klopp había declarado no temerle a la presencia de un campo como el Camp Nou, sin embargo, desde el planteamiento utilizó una formación alternativa, bastante más cuidadosa a lo que nos tiene acostumbrados, y que empezó a levantar las dudas. Ambos equipos, el Barcelona y el Liverpool, plagaron el medio campo con sus hombres, y fue precisamente ahí, donde habría de librarse la batalla por el balón durante la mayor cantidad del tiempo.

El partido fue muy similar a lo que sucedió con el Manchester United. Los ingleses estuvieron erráticos en la línea ofensiva, con constantes centros fallidos, y dudas al momento de definir las jugadas. El planteamiento de Klopp ya que dejaba endeble la defensiva para un contragolpe culé. Y así fue. El primer gol cayó de la mano de Luis Suárez por un excelente pase que lo dejó enfrente de la portería para definir.

El siguiente gol sería autoría de Messi, después de que la defensa del Liverpool se quedara dormida por un remate al travesaño.

Por si fuera poco, el argentino duplicó la fórmula y puso el sello de la casa con un tiro libre. Gol 600 para Messi a nivel de clubes. ¡Vaya hazaña, y vaya golazo!

Mo Salah la tuvo para descontar el marcador y darle vida a su equipo. El egipcio vuelve a desaparecer en un momento trascendental.

Después de la goleada, el escenario en la vuelta parece imposible para el Liverpool. Al igual que lo sucedido con el City de Guardiola, ha sido el mal planteamiento lo que le ha costado caro a los de Klopp. De venir jugando 50 partidos con un mismo planteamiento, de repente deciden improvisar con algo completamente desconocido que traiciona su estilo de juego, y desconcierta a jugadores y a aficionados. Es una lástima ver caer a un grande de esta manera. Victoria bien merecida para el Barcelona.

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