No es el neoliberalismo, ¡es la corrupción!

Según las voces de la cuarta transformación, la detención de Emilio Lozoya fue un golpe directo contra la “corrupción neoliberal”. He aquí una réplica vía “El vómito de la semana”

Tras la colaboración de los gobiernos mexicano y español en la detención de Emilio Lozoya Austin, con propósito de extraditarlo y juzgarlo en territorio nacional por su implicación en el caso Oderbrecht, hay varias lecciones políticas que podemos recoger.

“Es el principio del fin para los corruptos” dirán algunos. “Obrador sí cumple sus promesas”, sentenciarán otros.

Pero, ¿realmente se trata del inicio de una cadena de detenciones de políticos corruptos que proseguirán a las de Robles, Callado y Lozoya?

Si la telaraña de la corrupción se teje más allá de los confines del sexenio anterior, ¿por qué limitar las investigaciones a un grupo de políticos en específico?

Si el problema son los corruptos, ¿por qué manchar el justo embate contra este mal que carcome al país de un discurso que desde sus atriles demagógicos pretende acabar, a su vez, con el neoliberalismo?

¿Por qué no vemos entre los implicados a procesos de investigación de la Fiscalía a viejos dinosaurios de la política que conforman el gobierno en turno, sobre cuyo trayecto es bien sabido que hay irregularidades que apuntan, indiscutiblemente, hacia la corrupción?

Háblese de Napoleón Gómez Urrutia y Manuel Barlett, nuevos acreedores del régimen al pacto de la impunidad.

La caja de pandora, o mejor dicho, la caja negra de nuestro sistema político, aún se mantiene hermética a la justicia.

Hay que decirlo: la justicia no es selectiva, señor Andrés Manuel López Obrador. No distingue entre “neoliberales” (políticos panistas y priistas no convertidos al morenismo, dicho sea de paso), y transformaciones de cuarta.

No habrá verdadera justicia mientras ésta se encuentre velada por el discurso anti-neoliberalista en el que, de antemano y sin principio de realidad alguno, quedan descartados unos, y sentenciados otros, por la mirada del rencor y del revanchismo de los nuevos sectarios.

Etiquetas:||||