¿Te imaginas un burdel… de muñecas?

En algunos países de Europa, la nueva tendencia en el negocio s3xual son los burdeles de muñecas

Lo que hace unos años parecía una locura, el día de hoy se ha convertido en una realidad: muñecas, como las que cualquier niña utilizaría para divertirse, ahora son objeto de lucro en el mercado sexual de los burdeles.

Entre otros lugares como Bélgica, Rusia, Canadá y España, la ciudad de Turín, Italia, se ha convertido en el foco de atención para los curiosos que desean experimentar nuevas sensaciones.

De manera clandestina, en estos países han empezado a operar estos lugares, que ofrecen el servicio sexual de las muñecas. Si bien la ley prohibe los burdeles, no dice nada acerca de burdeles de muñecas.

Eso sí, estos negocios evitan la peor parte de los burdeles tradicionales: no recurren a la trata y explotación de personas. Además, le evitan a los clientes la incomodidad que resulta de aproximarse a una acompañante sexual.

Para acceder al servicio, el objeto con forma humana se escoge previamente de una lista que cuenta con mujeres y hombres con rasgos y vestimenta según lo exija la fantasía del cliente: secretarias, lolitas, rubias, morenas, etc. El costo del servicio por una muñeca y una recámara con ducha, es de 70 euros por treinta minutos.

Según lo declaran los propios clientes, y quienes disfrutan de estas muñecas en la privacidad de su casa, estos objetos les dan más “libertad”, ya que no tienen las características indeseables de una pareja.

Esto también puede leerse de manera perversa: si estos objetos no suponen desacuerdos o malentendidos al momento de relacionarse con ellos, como cualquier ser humano, ¿se trata realmente de una relación (sexual)?

Lo que estos muñecos nos dicen de nuestra sociedad, no es que ahora seamos más libres, sino todo lo contrario: que hay una incapacidad creciente para relacionarnos con los otros.

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