Todo, todo. Sí, otra película de amor adolescente

Desde que vimos por primera vez el tráiler nos sonó a otra película que era versión de Romeo y Julieta adaptada a nuestros tiempos, con un toque de Bajo la misma estrella.

Basada en la novela publicada en 2015 y escrita por Nicola Yoon, la historia básicamente se centra en Maddy Whittier interpretada por Amandla Stenberg, una chica con inmunodeficiencia combinada grave, o para los que somos simples mortales, su sistema inmunológico es tan débil que al salir a la calle puede contraer una enfermedad y posiblemente morir por lo que ha pasado prácticamente toda su vida en casa. Lo que pareciera la vida más aburrida de la historia cambia cuando a la casa de al lado se muda Olly Bright interpretado por Nick Robinson, un chico con quien comienza una relación vía mails, mensajes y la ventana entre sus dos casas, al menos hasta que su madre se interpone.

La película no terminó de convencernos del todo, la historia sucede demasiado rápido y  no se nota química entre Stenberg y Robinson, del que nos acordaremos más por su participación en Mundo Jurásico que en esta cinta.

Meghie se siente mecanizada en su manufactura y a diferencia de lo que lograron Shailene Woodley y Ansel Elgort con Bajo la misma estrella, a sus protagonistas les falta carisma y a la historia corazón a causa de los constantes clichés de los que echa mano, como. No obstante, para separarse de otros títulos semejantes, cuenta con diseminados chispazos de fantasía que entran a colación como parte de la trabajada imaginería de una niña encerrada en una burbuja de cristal, una protagonista verdaderamente pura y sin vicios.

La tragedia de Maddy es el hilo conductor temático de la película que intenta darnos un mensaje sobre la calidad de la existencia; para vivir basta sólo respirar o es una actividad que debería estar esencialmente vinculada a la felicidad. Encontrarás clichés como el hecho de que al principio Maddy siempre vista de blanco y Olly siempre viste de negro, hasta que cada uno de los personajes decide cambiar su circunstancia o alcanza redención emocional.

El soundtrack se disfruta bastante y hay brevísima intervención de Ana de la Reguera, una película que creemos pasará sin pena ni gloria a pesar de que en redes levantó gran expectativa, palomera, buena para pasar una tarde, pero nada de lo que nos acordaremos en unos años.