“You”. El antihéroe que nos atrapó.

La nueva producción de Netflix tiene un atractivo extraño que nos sugiere algo a los espectadores, principalmente a los hombres.

Si te identificaste con Joe Goldberg, el protagonista, es posible que haya sido por las razones equivocadas, es decir, no precisamente por su guapura y astucia. Joe revela una parte incómoda en quien se siente animado por los crímenes que éste comete. Y es que para lograr su objetivo de conquistar a Beck, Joe utiliza la manipulación y el acoso, por no mencionar la violencia, que pasa de ser un recurso, a un modo de operar ante los obstáculos que se interponen entre él y su amada.

Por momentos es difícil diferenciar el amor de la obsesión, especialmente porque Joe suele justificar sus atrocidades como simples tropiezos que comete por amor. A este escenario, hay que agregar la ingenuidad y condescendencia de Beck, que encajan perfectamente con el perfil psicópata de su admirador, que siempre sabe qué es lo mejor para ella.

Hay un trasfondo en esta serie que nos hace recordar a otros grandes criminales, como Walter White de Breaking Bad, que se caracterizan por acercarse a la figura de un antihéroe: son protagonistas antagónicos que tienen defectos condenables (los celos en Joe, y la ambición de poder en W.W.). A esto, hay que añadir que los medios y motivos por los cuales realizan sus acciones son bastante cuestionables.

 A pesar de esto, no dejan de ser atractivos. Nos emociona verlos triunfar y no ser descubiertos. Su capacidad de manipular ha llegado a límites insospechados: han convencido al espectador de que existen razones legítimas para creerles, para que sea su voluntad la que triunfe sobre las demás. Nos han hecho sus aliados, y enemigos de sus enemigos. Detestamos ver a Skyler interponerse más de una vez en los asuntos de Walter. Y qué decir de Beck, que cuando no era ella misma, eran sus amigos y galanes quienes estropeaban los planes del psicópata de Goldberg.

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